sábado, 16 de enero de 2021

Como gestionar la Sanacion emocional

 Pérdidas, decepciones, rechazos, traiciones, desamor… Sabemos que las relaciones, como los huesos, también se rompen. Sin embargo esas fracturas no siempre sanan tan rápido como pensamos; el tiempo por sí solo no nos rehabilita, todo duele y casi nada alivia… De ahí, que la inteligencia emocional para sanar esas heridas sea un buen recurso para cerrar poco a poco esas cicatrices internas.



Decía Franklin D. Roosevelt que cuando lleguemos al final de una cuerda, solo cabe una opción: hacer un nudo y esperar. Terminar con algo que hasta no hacía mucho nos mantenía amarrados a algo firme y seguro siempre produce angustia.

Sentimos como si todo nuestro ser se precipitara a un vacío sin forma. Sin embargo, lejos de dejarnos a nuestra suerte y descuidarnos, hay que hacer un nudo de seguridad y aguardar. Esa sensación de miedo y desamparo terminará disolviéndose.

“No te precipites, ten calma. Trabaja en ti mismo antes de caer en la desesperación tras una ruptura. Siéntete, sánate, permítete tiempo y ámate lo bastante como para seguir respirando, como para no necesitar a quien ya no está ni desea estar junto a ti”.

-Russ Von Hoelscher-

La vida es una experiencia impredecible, lo sabemos, un viaje donde sortear picos y mesetas. A veces el trayecto es doloroso, tanto que llegamos a pensar que no podemos soportar tanto revés, tantos giros y altos en el camino. Lo queramos o no estamos obligados a tener un kit básico de supervivencia con el que poder sortear con mayor solvencia todos esos imprevistos.

La inteligencia emocional nos proporciona como siempre valiosos recursos con los que poder transitar mucho mejor por esos eventos vitales tan adversos. Veámoslo a continuación.

5 pasos para sanar nuestras heridas emocionales

  1. Acepta la herida como parte de ti mismo. ...
  2. Acepta el hecho de que lo que temes o reprochas te lo haces a ti mismo y a los demás. ...
  3. Date el permiso para enfadarte con aquellos que alimentaron esa herida. ...
  4. Ninguna transformación es posible si no aceptamos nuestras heridas emocionales.
La inteligencia emocional para sanar las heridas procedentes de nuestras relaciones fallidas, rotas o fracturadas por pérdidas inesperadas u otros eventos traumáticosnos proporcionará dos tipos de herramientas muy concretas. La primera, poder gestionar ese dolor de forma más saludable, creativa y vivificante. La segunda, recuperar (y mejorar) nuestra capacidad sanadora para seguir disfrutando de las relaciones e interacciones positivas.

Empatía con uno mismo y seguridad personal

La inteligencia emocional para sanar heridas suele poner un énfasis especial en una parte muy especial de la empatía. No obstante, nos referimos a esa capacidad de conectar con nosotros mismos. De ver las propias heridas de un modo más compasivo, minucioso y enfocado ante todo a una solución, a una sanación.

  • Tras una ruptura o cualquier otro evento doloroso o traumático, hay que recuperar la seguridad personal. Así, la determinación firme, abierta y consciente de reparar cada rincón herido, cada pieza fragmentada a través del perdón y el afecto por nosotros mismos, es clave para avanzar cada día un poco más.
  • Si nos centramos en exclusiva en el propio sufrimiento nos limitaremos a caminar en círculos. El dolor al final terminará poco a poco separándose de nosotros mismos para tomar todo el control, para llenar cada espacio, cada fibra y recoveco de nuestra realidadY eso, eso es algo que debemos evitar. Empaticemos con nosotros mismos y establezcamos un plan de acción
  • Si permitimos que la rabia, la decepción o la desesperación se queden estancadas, enfermaremos. Nuestra misión será darle salida a los efectos de un abandono, un amor no correspondido o la angustia de estar en una relación infeliz. Deben procesarse de forma saludable para habilitarnos, concediéndonos la posibilidad de crecer en madurez y responsabilidad.

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